lunes, 12 de junio de 2017

Reminiscencia.





Una gran estepa ante la inocencia,
que mira y ansía,
los años para recorrerla.
Pintarla de arcoiris,
árboles de caramelo,
flores de chocolate.
Aquí un lago de peces,
aquí un parque,
allí la madre, que protege.
Suelos de nubes...
Más la inocencia se cubre,
en las rodillas, desconchones,
se destiñen colores
toscos matices,
manchas en la nieve.
Se encoge la estepa,
muros, portones y puertas.
Ya tan llena ...
de sueños que ya no sirven.
En el parque un banco,
risas jocosas,
gritos y voces
reglados los juegos,
hieles, rabias
sinsabores.
Se desdibuja la madre,
los peces del lago sereno,
pez martillo, pez espada, tiburón,
leones, ratones y perros.
Fluctúan las aguas,
las olas, pueden arrancar sueños.
Hay que aprender a nadar,
azotar a braza, apretar puños,
permanecer... ilesos.
Toscos los árboles,
las raíces sobre el suelo,
pasos en precaución
no evitan caídas,
suelos de granito,
el desconchón herida.
Preguntas en los pétalos,
pero quien espera la flor...
Hay que seguir corriendo,
asfaltos de grava y piedra.

Dónde quedó la inocencia?

Nuevas preguntas,
respuestas en ansiosa espera.
La estepa una carretera
luces de neón el color,
bombillas fundidas, linternas.
Acertijo el paso,
lo resuelve el camino, o no.
Lo que sobrevive...
un niño escondido,
tras un monstruo llamado conciencia.

Donde se oculta el niño. 



Juliet Offenbach










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