lunes, 24 de julio de 2017

DISTRITO INTRUSIÓN



La escena

huele a flash-back cotidiano.

La habitación es discreta y el olor muy pequeño.

Sobre las sábanas, el tiempo desusado,

descorre las distancias de la noche anterior.

El desorden, bien afeitado, levanta acta notarial

y se

enjuaga

los ojos. Bob Dylan huye junto a la luna por los

cabellos celestes de la frecuencia modulada.

Semidesnuda, el frágil terciopelo de la soledad,

te cubre los senos o te los desnuda.

Siempre sucede eso cuando amanece.

Respiro. Respiramos. Diciembre deshabitado,

fuma tabaco negro como hijo bastardo

de Dashiell Hammlett. Un triste fringílido

pierde la dignidad y muere. La luz desvirga

entonces cada intersticio de mi cama.

Sus arrugas, fundan, sin saberlo,

el himen de la luz.




Daniel Izquierdo




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